El origen de Halloween

¿Truco o trato? En realidad, ambas: unos cuantos trucos para alejar a los muertos y un gran trato con la herencia céltica.

Y es que la famosa fiesta de Halloween proviene de la festividad celta de Samhain o Samaín, que celebraba el fin del año agrícola a principios de noviembre. Era el momento de agradecer las cosechas que se retiraban después del verano, así como abrazar al otro mundo que se fusionaba con el nuestro: el de los espíritus y bestias del otro lado, pues los antiguos celtas creían que la línea que separaba ambos mundos se estrechaba durante ese día. Esto significaba que tanto espíritus buenos como malos podían atravesar la frontera, y había que prepararse para recibir tanto las almas de los ancestros como los posibles seres malignos.

Cuando el cristianismo se extendió, la Iglesia Católica eligió el 1 de noviembre para celebrar el día de todos los Santos, haciéndolo coincidir con Samhain para atraer así a los fieles que aún seguían esta tradición. De esta manera, integrando fiestas paganas en su calendario lograban que todos siguieran poco a poco su dictados pero sin faltar al nuevo dios. En inglés este día se decía All Holy (todos los Santos), y tanto irlandeses como escoceses mantuvieron su costumbre ancestral de celebrar también la víspera de este día, lo que ellos denominaban All Hallow’s Eve (víspera de todos los Santos), expresión escocesa que acabó transformándose en “Halloween”. No en vano fueron estos, sobre todo los irlandeses, los que llevaron la tradición hasta América del Norte durante sus emigraciones.

Esta celebración también es conocida como “Noche de brujas”, pues durante lo que es hoy Halloween, se quemaba la paja para hacer grandes hogueras y rituales para repeler la brujería y las enfermedades. Sin embargo, estos fuegos eran los únicos que se solían prender y siempre en el exterior, pues dado que esa noche también rondaban espíritus malignos, no se iluminaban los hogares con chimeneas ni con velas para evitar calentar las casas, pues estos seres odiaban el frío, por irónico que parezca. Así, los aldeanos se aseguraban de ahuyentarlos. Aunque también tenían otros trucos, puesto que usaban trajes y máscaras horrendas para confundirles, tratando de esconder su identidad o al menos, asemejándose a otro ser malévolo para evitar ser molestados. Normalmente estas vestiduras eran de colores fúnebres para no llamar la atención. ¿Os suena todo esto? Efectivamente… los disfraces de Halloween. Si lo miramos desde este punto, los disfraces de Carnaval también valdrían para este día si de verdad logran haceros pasar por algo o alguien que no sois. Respecto a las ánimas de los antepasados, eran recibidas del modo contrario: se les invitaba y homenajeaba con ofrendas culinarias, pues creían que regresarían en su forma humana por unas horas.

A pesar de todo, Halloween no logró internacionalizarse hasta los años 80, cuando se estrenó la famosa película de terror “Halloween”, de John Carpenter, que popularizó esta celebración y la tiñó de un aire excesivamente macabro. Aún así, EEUU sigue siendo el lugar donde más se celebra.

Aun así, merecemos saber qué hay detrás de algunos de los símbolos en la noche más gótica del año

La calabaza era al principio un nabo, pero se sustituyó porque no eran tan abundantes y eran mucho más difíciles de trabajar. Originalmente se la denomina  Jack-o’-lantern, puesto que sale de una leyenda popular irlandesa. En su versión más conocida, Jack era un granjero tan astuto como travieso que logró engañar al Diablo cuando este quiso llevarse su alma. Le mintió para que trepara un árbol y después talló una cruz en el tronco para que no pudiese bajar. Sólo le permitió descender cuando le hizo prometer que no robaría su alma. Cuando Jack falleció, no pudo ingresar en el Cielo por sus muchos pecados, pero tampoco en el Infierno por haber jugado con el Diablo, así que este le arrojó una llama del Infierno que nunca se apagaba, para que su espíritu usara esa luz para encontrar un sitio al que ir. Desde entonces, Jack of the Lantern (Jack el de la linterna) vaga por la Eternidad con esa especie de vela hecha de un nabo tallado y en su interior, la llama infinita. Las expresiones que se tallan en sus sucesoras, las calabazas, bien pueden imitar el aspecto del pobre Jack o pueden tratar de ahuyentar a las fuerzas del mal… nadie lo sabe con certeza.

El “truco o trato” (“travesura o dulce” en algunas zonas), por su parte, tiene origen en otro mito acerca de un demonio que iba por las casas diciendo esta frase, por lo que siempre era mejor hacer un trato con él. Sin embargo, es más interesante ahondar en otro supuesto origen menos conocido: el souling. Esta era una práctica que data de la Europa del siglo IX que consistía en ofrecer pasteles a los mendigos para que estos rezaran por las almas de sus benefactores. Cuantas más oraciones, más rápido y fácil accedía el alma al Cielo. Otras leyendas afirman que esto también procede de la costumbre de ir pidiendo materiales por las casas para avivar el fuego de las hogueras. Aunque supongo que esto no ha tenido tanto arraigo como las travesuras o las manzanas de caramelo. Éstas últimas, junto con otros dulces, han llegado a ser cebo de diversos delitos, pues a veces se han envenenado para matar a gente, dando lugar a leyendas urbanas que poco tienen que ver con el significado de esta fiesta. Sería demasiado pedir que los criminales no encontrasen divertido cometer fechorías en una noche como esta.

By @mercedesfisteus

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